sábado, 12 de octubre de 2013

Crónica 5ª tarde Roser Almassora: Olor a petróleo


Informa: Patricia Rodríguez
Foto: Periódico Mediterráneo (Francisco Poyato)


Olía a petróleo en la Vila. Nadie tenía constancia de ningún parcheado en los viales que componen el casco antiguo y, sin embargo, oler, olía. El 'tufillo' lo venían notando los aficionados desde el sábado, cuando comenzó la feria taurina del Roser, pero éste se hizo más intenso durante la tarde del jueves. 

Demasiado asfalto están pisando los toros esta semana en Almassora. Los aficionados de balcones y burladeros agradecen la visita de los astados a sus viviendas, que para eso el festejo se denomina “bou per la vila”, pero todo tiene su justa medida por el bien de los animales.

El alquitrán que cubre la calle Colón, que conecta el Raval de la Trinitat con la plaza Doctor Fleming, volvió a cotizar alto como la mezcla en bolsa en la quinta de la feria taurina del Roser, en la que el jueves se exhibieron tres toros. El primer Lagunajanda de los dos acartelados, número 69 y de las peñas El K-nut, Desfase y la Kripta, compartió aplausos con “Raulillo” en los medios de la plaza Mayor, donde basó la mayor parte de su actuación.

No corrió la misma suerte “Catalán”, al que los rodadores no entendieron y dieron caña sobre el asfalto a pesar de sus múltiples caídas. Cayó el Gerardo Ortega nada más tocar piso firme en su encuentro con “Richard” en La Picaora, bajo la atenta mirada de la reina, Laura Alguacil, y sus damas. Sin embargo, en lugar de mimar al astado financiado por El Rollet, La Fuga, La Travessa, l’Emboscà, Pitufes y Numereu-vos, se aprovecharon de su nobleza sin darle ventaja.

“Fanfarrón” fue el tercero de la tarde, Lagunajanda número 40, que presumió sobre el recinto taurino, en el que dejó buenos detalles. El de procedencia Domecq, patrocinado por la peña El Comboi, realizó una buena salida repitiendo con Borja a la rodada y tuvo movilidad. Lástima no poder ver sus facultades por la noche al no embolarse.

Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Y si se pierde el respeto al toro, pierde la fiesta. 


*Mi crónica en el periódico Mediterráneo:



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