viernes, 12 de agosto de 2016

Mateo Ferris: “El día que corra y no sienta lo que tengo que sentir, no correré más”

Mateo Ferris en su pueblo, Onda, durante la entrevista. (P.R.)

...Y sobre los adoquines de Estafeta los pasados 'sanfermines'.

Entrevista: Patricia Rodríguez
Fotos: Archivo Mateo.


Se muestra tranquilo, habla pausado, no tiene prisa alguna. Si no lo conociera, diría que no, que no es él quien cada ‘sanfermines’ pelea en la batalla de Estafeta. Me cito con Mateo Ferris Prades (Onda, 1983) en su pueblo. Al fondo, la Serra d’Espadà como testigo. También en calma tras días de sufrimiento. Un paisaje que le ha visto crecer como persona y como ‘rodaor’ desde aquel primer contacto con las becerras de la mano de su primo Alberto Guillamón Prades “Torrechiva”. “Él era un crack”, recuerda con admiración. Han pasado varias semanas desde que Pamplona cantara el ‘pobre de mí’, pero Mateo no olvida lo vivido este año en el recorrido del encierro. Pisó los adoquines por primera vez con 19 años y hoy, con 33, el de Onda ha conseguido hacerse hueco y nombre sobre ellos.


PREGUNTA. ¿Qué siente un ondense cuándo le dicen que ha sido el mejor corredor de estos ‘sanfermines’?
RESPUESTA. El mundo del toro igual te sube muy alto que te baja. Me gusta llevar una línea. No corro para recibir halagos, corro porque me gusta. ¿Qué te gusta que la gente te lo diga? Sí, a todos nos gusta hacer las cosas bien. Llegar a Pamplona y que gente muy conocida de allí te lo diga te hace pensar que parece que sea verdad, que empiezas a hacerlo bien. Además siendo de Castellón.

P. ¿Por qué corredor de encierros y por qué Pamplona?
R. La afición me viene de familia, que siempre ha estado muy ligada al tema del toro. Mi primo me involucró en esto. Con 13 años empecé a ‘rodar’ alguna becerra y desde los 16 años he sido ‘rodaor’. Pero desde pequeño veía a mi tío en la tele correr en Pamplona y en 2001 fui a correr mi primer encierro.

A Mateo se le llena la boca hablando de su familia. De su tío Alberto “Torrechiva”, corredor con 40 años de experiencia en San Fermín, y sobre todo de su primo, “Torrechiva” hijo, al que el toro de la carretera se lo llevó demasiado pronto. Padre e hijo corrían juntos. “Se me caía la baba viéndolos”, rememora. Ahora es él quien lo mantiene vivo en cada carrera del 7 al 14 de julio.
"Torrechiva", padre e hijo... imagen para el recuerdo.

P. ¿Cómo fue esa primera experiencia en San Fermín?
R. Yo me metí en el recorrido y no sabía en qué consistía un encierro. Me llamaron la atención por correr encima del lomo del toro y después ya me lo explicaron. Seguí subiendo a Pamplona, pero fue en 2010 en San Sebastián de los Reyes donde unos amigos vieron en mí cualidades. Me dijeron que podía ser uno de los mejores corredores que había. Me dieron algunos consejos y los fui aplicando.

P. Hasta llegar al 2016…
R. Sí, ahora me dicen: “Sabíamos que ibas a progresar, pero no que ibas a progresar tantísimo”. Los años anteriores han sido buenos, pero no me ponía en la cabeza de la manada. Ahí es donde está la pelea. Este año he tenido más empuje y ha sido espectacular.

P. ¿Qué sensaciones te acompañan antes del encierro?
R. Respeto. Nervios. Miedo. No puedo decir que no haya pasado miedo, todo el mundo pasa. Yo es que siempre intento hacer lo mismo desde que me levanto...

P. ¿Una especie de ritual?
R. Me levanto a la misma hora, a las 7.15, caliento, me cambio, escucho los cánticos y me sitúo en Estafeta. Suelo correr debajo de casa, a la altura de la Bajada de Javier. 

Su domicilio se traslada a kalea Estafeta cada ‘sanfermines’. Una calle a la que da su vida pero con la que se siente en deuda. Allí corre cada mañana, a pesar de que se inició en el tramo de Telefónica.

P. ¿Qué significa Estafeta para ti?
R. (Suspira) Una calle con mucho encanto que cuando la pisas se te eriza el pelo. Desde pequeño he querido estar ahí. Los primeros años corría en Telefónica, porque no sabía cómo funcionaba, pero desde que me hice la camiseta verde siempre he corrido en Estafeta.

P. ¿Uno piensa con un toro de más de 500 kilos en los riñones?
R. Yo me tranquilizo cuando oigo el cohete y me muevo. Cuando llevo el toro pienso en llevarlo bien y templarlo. Hay que tener la sangre muy helada para eso. Ten en cuenta que cuando llegan los toros tienes 5 segundos para pensar qué hacer, cómo hacerlo y la forma de hacerlo.

P. ¿Qué te hace volver a jugarte la vida en carrera?
R. Lo llevo dentro desde pequeño y es lo que quiero. Cada vez quieres más, quieres superarte, y vas a Pamplona con la mentalidad de correr y no de beber ‘kalimotxos’. Cuando acaba un encierro ya estoy pensando en el de mañana. Yo lo tengo muy claro: el día que corra y no sienta lo que tengo que sentir, no correré más.

P. ¿Qué distingue una buena carrera de otra?
R. En Pamplona es muy difícil coger toro. Hay unos 500 corredores expertos buscando la cara del toro. Para mí hay que llevarlo de cerca, templarlo, marcarles tú el ritmo. Eso es lo más difícil. No me verás nunca empujar a nadie. Hay que tener respeto y respetar a los compañeros. Esto es para disfrutar, no para ser ni mejor ni peor.

P. ¿Y qué influye para hacerla: suerte, técnica, un don innato…?
R. (Se encoge de hombros) ¿Tengo todos los días suerte? Yo juego a la lotería y no me toca. Yo siempre intento hacer las cosas igual, como las sé hacer. Tengo un preparador físico, pero eso te sale de dentro. Ves el toro y siempre buscas lo mismo.

P. ¿Quizá la respuesta está en los genes?
R. Como curiosidad este año he llevado la camiseta blanca y roja con la que corría mi primo Alberto “Torrechiva”. Antes corría con una camiseta similar de color verde, pero este año me he puesto la suya que estaba 18 años guardada en casa. La reservaba para cuando estuviera seguro y ha salido así.



Mateo dentro de la manada con la camiseta de su primo Alberto "Torrechiva".



P. ¿Crees que la camiseta ha sido una especie de amuleto?
R. No lo sé. Pero soy bastante supersticioso. Llevo una especie de amuleto, un capotillo de plata que me regaló mi primo, y un toro de oro que era suyo. Cuando acabo me lo quito todo. Siempre corro con los mismos pantalones y cambio de zapatillas cada año. Cuando me salen las cosas bien lo tengo en cuenta.

Él no quiere entrar en polémicas, pero lo cierto es que hay una vigente respecto a la indumentaria. En Pamplona, un sector mira de reojo a los que corren con camisetas de colores y no de blanco y rojo.

P. ¿Y a los que acusan de llevar ‘colorines’ por salir en la televisión?
R. Yo siempre había corrido de colorines y no lo hago para que me vean en la tele. Me puse de blanco y verde por el corredor David Rodríguez y porque me gusta el verde. Además es un regalo de mi madre y la de ahora de mi primo. ¿Por qué no la puedo llevar?


En la cara del toro con camiseta blanca y verde.

P. ¿Es posible el anonimato que se pide en el encierro?
R. Pamplona de toda la vida ha sido Pamplona. ¿Quién no conoce a Julen Madina, David Rodríguez o a mi tío que lleva 40 años? La televisión no deja ser anónimo.

P. Y respecto a la masificación, ¿se puede controlar?
R. Es muy difícil. Tú no puedes decirle a alguien que va en condiciones que no corra. Pero todo el mundo tendría que saber qué es un toro y estar concienciado.

Aunque todo gira alrededor de Pamplona, el ondense también ha corrido encierros de toda España como los de Ampuero, Sanse, Cuéllar, Tafalla, Tudela, Íscar…

P. ¿Cómo ves los encierros cerriles de la provincia?
R. Se está haciendo un gran esfuerzo y se intenta hacer las cosas bien. En Onda, por ejemplo, se ha visto una evolución desde la primera carrera patrocinada por Guarismo 2 en 2002. Lo que sería necesario es intentar arreglar la zona de La Safona para que no se orienten los toros.

P. ¿Hay cultura del encierro en la Comunitat Valenciana?
R. Falta algo de cultura y que la gente se conciencie. Pero hay gente muy buena corriendo y están saliendo muy buenos corredores. Cada vez les gusta más y se están preparando.

P. Una preparación imprescindible...
R. La experiencia ayuda. Todos quieren llegar a Pamplona y hacer un carrerón, pero si vas a jugar a fútbol no vas a jugar con el Barça directamente. Tienes que ir poco a poco y prepararte para jugar rodado.

P. ¿El auge del encierro de cerriles también es palpable en los de ganado de corro?
R. Por supuesto. Estos días -la semana pasada para el lector- estoy corriendo los de la Vall d’Uixó y el recorrido, que me gusta mucho, está a tope. Hace años que voy y antes podía estar solo en la cara del toro. Lo mismo sucede en otros encierros de corro de la provincia.

P. ¿Qué diferencia hay entre correr ganado de corro o cerril?
R. En teoría el ganado de corro va más agrupado y está corrido, para bien y para mal. La gente piensa que los toros de corro no hacen nada y se confía, pero si te coge es lo mismo. Los toros son toros. De hecho, los ganaderos se han dado cuenta y han empezado a meter novillos para que tengan un punto más de velocidad.

Ni los primeros revolcones propios de un principiante ni las reprimendas de su madre evitaron que Mateo se convirtiera en un conocido ‘rodaor’ de la provincia. Miembro de la peña Recorte de Onda, se ha medido a todo tipo de ganado, destacando las tardes de vacas.


Recibiendo a un toro en la Fira d'Onda con la blusa de su peña, la Recorte.

P. ¿Son diferentes las sensaciones al correr un encierro que las que se experimentan en los “bous al carrer”?
R. El respeto es igual en un sitio que en otro. Cuando vas a parar un toro, por ejemplo en Fira d’Onda, estás nervioso, tienes que saber estar, reaccionar. En un encierro tienes que saber entrar y salir. Las sensaciones son similares.

P. ¿La experiencia como ‘rodaor’ puede ser de ayuda en el encierro?
R. La gente de Castellón es importante cuando un toro se queda rezagado en el encierro de Pamplona porque sabe cómo reaccionar. Pero no tiene nada que ver ‘rodar’ un toro a correr un encierro, ni tampoco correr que tirar de un toro rezagado.

P. ¿Cómo vive tu afición tu familia?
R. Lo ha mamado toda la familia. Una madre sufre pero lo han visto de toda la vida al estar muy involucrados todos en el mundo del toro.

P. ¿Para ellos es la primera llamada?
R. Sí, cuando termino la carrera lo primero que hago es llamar a casa para decirles que todo ha ido bien. Después me cambio y almuerzo. Antes no me entra ni un vaso de agua. Se pasa mal...


Y, a pesar de eso, volverá a la cara del toro. A sentir. Y, de nuevo, tras cada encierro, en Onda sonará esa llamada tranquilizadora. Aquel torero de calle que se fue para no volver el verano del 99 estará siempre al quite. 
¡Suerte, Mateo!





*Versión corta de la entrevista publicada en la contraportada del Periódico Mediterráneo (11/08/2016) en el siguiente enlace: 
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/los-encierros-ahora-estan-pleno-auge-entrevista_1008849.html



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