lunes, 7 de octubre de 2013

Crónica 1ª tarde Roser Almassora: Amor de madre




Informa: Patricia Rodríguez
Fotos: Periódico Mediterráneo (Omar Suárez)


Hablar del toro de otro es como hacerlo del hijo. Una madre con un hijo vago es consciente de ello, pero ojito que alguien ose referirse al susodicho como a un "mantusano". "Por mi hijo ma-to", diría contagiándose del fenómeno tertuliano de media tarde. Las críticas no suelen ser bien recibidas cuando tocan de cerca y más si en lugar de buenas intenciones llevan detonadores ocultos.

Todo peñista experimenta ese sentimiento de propiedad-protectora con el ejemplar patrocinado. "El nuestro, el mejor". Una frase que se repite hasta la saciedad con el astado luciendo palmito en cartel y que, posiblemente, desaparezca de las conversaciones con el animal pisando la Vila. En Almassora, cuatro peñas se enfrentaron el sábado al portón de chiqueros en la primera tarde taurina del Roser con la convicción de sacar el toro de la feria. A la postre, tres toros más o tres toros menos, según se mire.

Las opciones se anularon para la ACT Aficionades Taurines a la salida de su Cebada Gago, marcado con el número 6 y el guarismo 8. El animal, con caja y volumen justos atendiendo a su morfología, perdió toda oportunidad al presentarse con los pitones en mal estado por causas ajenas al colectivo. El 'cebadita' se tragó su orgullo sobre el asfalto del recinto por el que lo guiaron los rodadores, que no se tomaron ninguna molestia en buscarle las virtudes. La poca arena que pisó ‘Orgulloso’ fue la de la plaza Mayor tras ser recibido por ‘Richard’, al que respondió bien. Remató en talanqueras y basó la mayor parte de su lidia en la zona del Raval en la que optó por plantarse.

A los componentes de las peñas El Porrat y el All i Oli les delató la sonrisa tras la aparición de ‘Fregonero’. El debut frustrado de la ganadería El Montecillo en las pasadas fiestas debido a una lesión les llevó a repetir divisa, en esta ocasión con mejor fortuna. El ejemplar, negro mulato y marcado con el número 21, destacó por una imponente cara y buenas hechuras, dejando los mejores momentos ante el tendido de sus patrocinadores con Miguel de salida, al que apretó hasta barrotes. Dejó algún detalle en La Picaora.

El hierro de Torres Gallego volvió a tomar las calles pero, esta vez, en solitario. Alrededor de las 19.00 horas Borja Gimeno, con la camiseta de El Trasto, recibió al de Aficionats al Bou que ejercía de tercero. El animal tuvo movilidad y respondió a los cites también sobre suelo alquitranado. Sus miembros quedaron tan satisfechos con el patrocinio de su décimo aniversario como con su presidente, que fue homenajeado en el pórtico de la tarde taurina por los miembros de la entidad así como por los "Amigos del Encierro" con la entrega de sendos detalles. 

Quizá no fueron los hijos perfectos ni tampoco los deseados, pero ninguna madre reniega de los suyos sean como sean y hablen de ellos lo que hablen. 


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