viernes, 12 de marzo de 2010

5ª de la Feria de la Magdalena: El maestro de “Codicioso”





Informa: Patricia Rodríguez

Fotos: Antonio Casado www.burladero.com y Jorge Manrique


No soy “Tomasista”. Doy el aviso de primeras para que nadie pierda el tiempo leyendo si lo que busca es que le regale la oreja al maestro de Galapagar. Tampoco necesita mis halagos, dicho sea de paso.


José Tomás fue ayer maestro, pero maestro de “Codicioso”. El quinto de la quinta se esperaba en los tendidos como agua de mayo tras no haber podido ver el toreo de J.T. con el manso que le había tocado en suerte como primero. El de Jandilla fue recibido por doblones con el capote y con cuatro estatuarios en la boca de riego ya con la muleta, firma de la casa. Lo probó por el pitón derecho, por donde el animal se quedaba corto y flojeaba. A Don Borja Domecq le tenían que estar pintando los oídos por los finos improperios de los “Tomasistas” al toro y a toda su familia. “Adiós faena”, pensaban en sus adentros los más cautos. Y entonces ocurrió el milagro educativo. El diestro madrileño cogió la regla y le enseñó a embestir sílaba por sílaba. Y así de menos a más se hizo grande el toro al mismo tiempo que se engrandecía el toreo al natural. “Codicioso” fue disciplinado pero eso sí gracias a la codicia de su maestro que lo instruyó hasta el momento de la estocada.


Crujió Pérez Galdós. Algo que sólo ocurre cuando viene el maestro de “Codicioso”, lo tengo comprobado. El resto de días el público ni de despeina. Increíble, pero cierto. Sigo pensando que no era faena para dos orejas, sí de una, y muy merecida; aunque también pienso que otro torero tampoco hubiera sido capaz de enseñar a ese toro a decir “supercalifragilisticoespialidoso” como lo hizo J.T.


Artista estuvo Julio Aparicio. Se sintió a gusto sobre el albero y se dejó llevar por ese duende que sólo toca a algunos toreros y cuando los toca, todo hay que decirlo. Muchos, yo incluida, lo veían como un relleno del cartel pero Aparicio con el duende a su favor y el mejor lote de la corrida en sus manos casi ganan la partida. Abrió la tarde con un animal al que lidió con la muleta a media altura donde destacaron varias tandas por el pitón derecho, destacando el final de faena. Una certera estocada le valió para cortar una oreja. La otra la consiguió con el cuarto tras una faena aseada y otra buena estocada.


Abel Valls perdió un tren directo a las grandes ferias. Su primero fue un toro sin transmisión ni calidad al que no le pudo sacar ni brillo. Intentó justificarse alargando en exceso la faena. Mejor le estaba yendo en el sexto con series cortas por los dos pitones. Castellón estaba dispuesto a darle el billete para el tren pero el fallo con los aceros se lo negó.

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