jueves, 22 de octubre de 2015

Crónica encierro de Antonio Bañuelos Fira d'Onda: Anfitriones del frío

Informa: Patricia Rodríguez
En Onda son buenos anfitriones. La prueba es que ayer el municipio se adaptó a las condiciones climatológicas de los toros que iban a correr el primer encierro de cerriles de la Fira d'Onda. Los "toros del frío" apodan a los ejemplares que cría el ganadero Antonio Bañuelos y en los que confió el Consell de Festes. Encierro rápido 1'45'' (dos toros sumaron 3 minutos más para entrar a corrales) y limpio a la postre. Y sin nieve, que en Onda son acogedores pero cumplen aquello de "...y si el tiempo lo permite". Tampoco hay que tirarse piedras sobre el propio tejado.
Hacía "rasca" en las calles en las horas previas a abrir los portones de los corrales provisionales en los que desembarcaron minutos antes a los seis toros (números 12, 48, 58, 84, 95 y 76 -éstos dos últimos en sustitución del 82 y 70. Todos con el guarismo 1). A las 12.01 horas se escuchó el tercer cohete y con él aumentaron los grados en el recorrido. Los que, además del sol que ya lucía a esas horas, aportó el colorao que se adelantó de la manada nada más entrar en La Safona. Barrió 'cadafals' por la izquierda para enfilar hacia la calle San Miguel, donde la manada pasó estirada con 3 toros por delante marcando terreno y 3 por detrás ligada por los cabestros.
Los de Bañuelos pasaron más arropados en la calle del Carmen, aunque uno de ellos también dio calor al rasear la parte izquierda del vallado, ocupado por público en la parte más alta. "Ya pasamos bastante frío en Burgos", le dijo a sus hermanos en plena carrera. En este tramo se colocaron ya algunos de los corredores para tomar la característica curva de la calle Cervantes, con cuatro toros por delante y dos por detrás. Unos metros en el que se echó de menos a Torrechiva, que en esta edición no se pondrá entre las astas.
Sí lo hicieron numerosos aficionados en la calle Ecce-Homo, en la que rodearon a la torada, que se mantuvo conjunta, para guiarla hasta El Pla y posteriormente hasta el Raval de Sant Josep, fin del recorrido del encierro al que llegaron a los 1'45''. Sin embargo, a dos de los astados les gustó el clima de Levante y se resistieron a entrar en los corrales, prolongando el cierre de la puerta de toriles hasta tres minutos después, 4'45" en total. Una labor en la que fue fundamental la colaboración de los dobladores, pastores y aficionados.
Tras el desmontaje de las barreras, se exhibieron dos toros del encierro, uno negro y el otro castaño, que dio buenos momentos en su exhibición sobre la arena del Raval.
*La crónica para el Periódico Mediterráneo:
*Galería del encierro de Torodigital:

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