viernes, 7 de julio de 2017

Castellonenses con corazón blanco y rojo



Informa: Patricia Rodríguez
Fotos: Bou per la Vila




Aunque su carné de identidad diga lo contrario, desde hoy muchos castellonenses son navarros. Pamplonicas, más bien. Algunos lo son ya desde ayer, cuando sonó el chupinazo desde la casa consistorial de Pamplona para dar inicio a los sanfermines. Dicen que "uno es de donde está su corazón". 



Y si es así, nadie va a negarles la vecindad a los que se juegan la vida en la vieja Iruña a las 8.00 horas. 7 de julio, día del santo patrón, por primera vez. Pero quedan siete mañanas más. Otros siete encierros. Hoy Alberto Guillamón "Torrechiva", de Onda, ha repetido la liturgia de hace cuatro décadas. En su piso de kalea Estafeta hay tantos nervios como valentía. Allí está su sobrino Mateo Ferris, digno sucesor de la saga y protegido desde el cielo por el que dejó huella en la calle. "Mi ilusión desde pequeño es estar aquí". La cumple un año más.



Onda, uno de los referentes del "bou al carrer", es uno de los municipios que más corredores aporta desde Santo Domingo a la  plaza. Botijo en la curva de Mercaderes, Lluis Barraganes en Estafeta, o Joan Varella hacia Telefónica. Él lleva entre sus riñones 19 fiestas de San Fermín "17 subiendo toda la semana", apunta. Sin preferencias en cuanto a ganaderías, sí lo tiene en cuanto a la fecha. "El 7 es especial porque todos estamos esperando ese encierro, el primero". Cebada Gago abriendo cartel.



En Almassora volverán a buscar la camiseta de "La Pirula"  entre los pitones en la carrera que internacionalizó Ernest Hemingway. Después de 4 años Juan Luis Marín regresa manaña sábado a la Estafeta. "Voy con la intención de correr, pero sobre todo de disfrutar. Aunque sean 10 metros", explica. Y recuerda con nostalgia "cuando subía yo solo a correr de mi pueblo. Pero hoy hay cantera y es una alegría". Entre esa juventud destaca el nombre y las formas de Samuel Valero, uno de los corredores de la provincia con mayor proyección. 



En Les Alqueries harán lo propio con la morada de la peña El Torico que luce cada año Martín o la mítica de "Marabello", que se sumará a los sanfermines el martes aunque en esta edición sin la compañía de su hijo David. "Este año subiré por séptimo año consecutivo pero la primera vez que vi y corrí un encierro fue en 1982, hace ya 35 años, con toros de la familia Guardiola", rememora mientras prepara el equipaje, como lo hicieron hace unos días Ricardo Badenes y Quique Escrig, de Atzaneta, o Nacho Marín. En la suya no falta el sentimiento albinegro con la del CD Castellón.



Maletas que encierran miedos y sueños y en las que aún hay hueco para ropa blanca y roja y esas camisetas de 'colorines' que se admiran en Castellón y se critican en Pamplona. Las redes sociales son estos días un hervidero de selfies con el hashtag #SanFermín como protagonista. De los que se miden a los toros, pero también de aquellos que ocuparán balcones o vallado. Allí donde se reza y se sufre por los que pisan los adoquines. Publicaciones que no cesarán hasta el próximo día 14. Y a partir de entonces habrá menos navarros, pero solo por 365 días. El corazón de algunos castellonenses vuelve a ser blanco y rojo cada siete del siete.


*El reportaje en el Periódico Mediterráneo:

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