viernes, 7 de julio de 2017

Crónica primer encierro San Fermín 2017: Más cornás da el hambre




Informa: Patricia Rodríguez

Fotos: EFE/AFP/ Reuters


La vida es eso que pasa mientras corres un encierro. Dicen que el acto de medirse a seis toros da sentido a la existencia. Hoy la oportunidad de decirle "no" a la muerte tenía forma de Cebada Gago. Toros gaditanos que no perdonan en cada una de sus comparecencias en Pamplona. Y van 29. 30 si contamos que el primer año acudieron a la cita como novillos.

"Son 29 encierros", apuntaba uno de los astados como aquel que resiste a cumplir años. Juventud divino tesoro. La veteranía de los 'cebaítas' para abrir las mañanas sanfermineras se contraponía a las sensaciones propias de un siete del siete. Dónde todo se siente por primera vez aunque ya se haya sentido muchas veces.

"Pitorro", "Adelantado", "Segador", "Perseguido", "Tirador" y "Punterito" salieron de corrales a las 8.00 horas. Tras los cánticos y el cohete, por supuesto. San Fermín es tiempo de liturgias, de un guión cerrado que pierde los papeles cuando la manada pisa la cuesta de Santo Domingo.

Poco duró hermana la torada, con dos toros tirando derrotes a izquierda y derecha en esos primeros metros donde se encuentra la hornacina con la imagen del patrón. Se frenó el número 80 por la parte izquierda, el mismo ejemplar que tomó la acera arrollando y embistiendo a algunos mozos hasta la zona del Ayuntamiento.

Por la casa consistorial, un día antes protagonista del chupinazo, la manada pasó más estirada, colocación que mantuvieron por Mercaderes. En la curva el ejemplar que iba líder chocó contra el vallado, lo que permitió al toro melocotón encabezar la entrada a la calle Estafeta.

Mientras cuatro toros y los cabestros se fundían con la marea humana, otros dos quedaban rezagados unos metros. En ese punto del mítico vial se vivieron momentos de tensión cuando uno de los ejemplares hizo el ademán de dar la vuelta. Mozos y pastores recondujeron la situación, mientras hacia el tramo de Telefónica algunos corredores celebraban la vida entre los pitones.

Los dos últimos toros entraron por la puerta de corrales a los 2 minutos y 54 segundos, no sin antes sumar las cornadas de rigor a un historial con 53 cornadas en 28 encierros. "Más cornás da el hambre", diría el Espartero. Ese es el precio a pagar por jugar a ser inmortal. Al menos, durante 8 mañanas al año.


*Crónica especial 'Castellonenses en San Fermín' para el Periódico Mediterráneo:

http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/sociedad/cebada-gago-protagonizan-primer-encierro-rapido-peligroso_1080154.html

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