jueves, 13 de julio de 2017

Crónica séptimo encierro de San Fermín 2017: Sin corrida no hay encierro... ¿Y?



Informa: Patricia Rodríguez
Foto: Agencias


Hay que ser muy tonto -con todo mi respeto- para ser aficionado y rechazar el encierro y su repercusión mediática. Hay que ser muy tonto -repito y mantengo el respeto- y tener muy poca visión. Despreciar el encierro para ensalzar la corrida es restar argumentos a una única Fiesta. “Sin corrida no hay encierro”, inciden cada día en las redes sociales. ¿Y?, me pregunto. Eso, en lugar de aprovechar el tirón del festejo popular para poner en valor el festejo vespertino. Para poner en valor la Tauromaquia. ¡Qué más da la modalidad!

Hace un par de días un conocido periodista taurino al que, por cierto, no considero nada tonto, ponía de vuelta y media a los aficionados al encierro, a los que tildaba de “frikis” entre los piropos más bonitos. Dividir en lugar de sumar. Así le va al sector, al que le puede más la envidia, el beneficio personal y la soberbia que concede sentarse en un tendido y no en una barrera, que el tender la mano y aprovecharse de la popularidad de un acto que mueve masas.

Como en las seis mañana precedentes, hoy el mundo ha puesto sus ojos en el encierro de San Fermín. El séptimo con toros de Núñez del Cuvillo. “Los que son guiados hasta la plaza para ser lidiados en la corrida de la tarde”, apuntarían ahora. Afirmativo. Pero antes de eso, pese a quien le pese, en Pamplona hay 875 metros que levantan pasiones a propios y también a extraños desde que Hemingway publicó “Fiesta”.

Rezos en forma de canto al patrón, el cohete y la apertura del portón han dado paso a los seis ejemplares que Don Álvaro ha elegido para Pamplona. La manada ha ido buscando por la parte derecha en la Cuesta de Santo Domingo, punto en el que uno de los astados que encabezaba la torada se ha llevado por delante a un mozo parado en mitad del vial.

Uno de los ‘cuvillos’ se ha ido adelantando en Mercaderes, donde la manada ha entrado conjunta, y así ha tomado la curva de entrada a Estafeta, kalea en la que ha ido tomando velocidad. Y allí, como decía el periodista despectivamente, habría algún pantalón blanco de Castellón. Haberlo lo había. El primer animal ha ido limpiando la calle hasta que lo han podido templar mientras avanzaban metros de adoquines.

Con los seis ejemplares prácticamente en fila india, la carrera se ha convertido en una especie de ballet de alto riesgo por los afilados pitones de los ejemplares de Vejer de la Frontera. Le parece poco al citado periodista llevarlos a milímetros del cuerpo para salir en defensa de los toreros. Las comparaciones son odiosas pero hay una similitud muy clara: unos y otros se juegan la vida ante un toro, aunque sea de diferente forma. Unos gratis, dicho sea de paso. Hoy la carrera la dejado dos heridos por asta. 

Una mañana más se han vivido momentos de tensión en el tramo de Telefónica y entrada al callejón, con especial peligro en la parte derecha. Los seis ‘cuvillos’ han llegado a la puerta de corrales a los 2’16” pero han preferido dar una vuelta de rigor y lucirse ante los abarrotados antes de entrar a los 2' 40". Son conscientes de que esta tarde volverán a pisar el ruedo pamplonés, pero no por ello se avergüenzan de correr un encierro. Esa es la actitud. A ver si se entera el periodista.
  

*Crónica del encierro especial 'Castellonenses en San Fermín' para el Periódico Mediterráneo:

http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/sociedad/estafeta-hace-castellonera-veloz-encierro-cuvillos_1081308.html


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