viernes, 14 de julio de 2017

Crónica último encierro San Fermín 2017: Récord de arte



Informa: Patricia Rodríguez
Foto: www.diariodenavarra.es


Cuando el portón de los corrales ha echado esta mañana el cerrojo, en muchos hogares han respirado aliviados. Ha sonado, a continuación, una llamada tranquilizadora en todos los casos pero en mayor medida en el caso de las familias de los heridos -un total de 14 pero ninguno por asta de toro-. Un mensaje de WhatsApp en su defecto. Algunos, con más suerte, han podido abrazar a los suyos tan solo minutos más tarde.

El gesto, da por finalizados los encierro de Pamplona de 2017. La comunicación, por su parte, pone fin a días de angustia alrededor de las 8.00 horas, cuando los suyos se han jugado la vida bajo el capotico de San Fermín. Lo han hecho por última vez hoy, 14 de julio. Y lo volverán hacer, o en eso piensan ya, a partir del 7 de julio próximo.

El recorrido del encierro era esta mañana la zona de Salidas de un aeropuerto o un andén de cualquier estación. Aviones o trenes hacia cualquier parte en los que también tenían billete los pastores "Rastrojo" y "Chichipán" tras décadas con el polo verde. Ellos han anunciado su retirada. No eran los únicos.

El adiós a los sanfermines 2017 -porque a los sanfermines en general nunca se les dice adiós- se hacía más especial al ser con el hierro de Miura, que a la postre han encarnado la carrera más rápida de la presente edición. Algunos, ya como un clásico que se repite desde antaño, se han vestido de gala con americana. Y los de Lora del Río les han respondido al detalle con nobleza en un encierro no exento de tensión y peligro pero sin cogidas por asta.

Los corredores de la Cuesta les han hecho la reverencia a los Miura nada más salir de corrales. Y así, sintiéndose queridos y respetados, los seis ejemplares han enfilado por Santo Domingo agrupados, con dos por delante y cuatro por detrás. En Mercaderes, uno de ellos se ha quedado descolgado unos metros del grupo para volver a unirse en la curva.

Los 'miuras' han tomado Estafeta muy agrupados, dejando de lado a los cabestros. El castaño ha ido abriendo calle en un juego de colocaciones en las que los mozos han intentado probar suerte. “¡Qué arte, señores, qué arte!”, les habrá gritado algún paisano de haberlos visto.

Gracia andaluza que por poco se convierte en tragedia en el tramo de Telefónica. Pero lo cierto es que los toros sevillanos han perdonado cornadas seguras y aseguradas en momentos como el registrado en el vallado, cuando la manada ha arrollado, aprisionado e incluso levantado al aire a un grupo de mozos arrinconados en las tablas de la parte derecha.

No menos angustia se ha vivido en el callejón, por donde los seis Miuras han pasado cinco por delante y uno cerrando. A los 2' 10" ya estaban dentro de los chiqueros. La tristeza del fin le daba la espalda a la alegría de haber llegado hasta allí. No hay marcha atrás para el “Pobre de mí”, pero el próximo 7 de julio tiene ya los días contados.

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