martes, 27 de mayo de 2014

Crónica tarde sábado 24 Almassora: Almassora, alquimia de la bravura


Informa: Patricia Rodríguez
Foto: www.torodigital.com (Álbum completo aquí)


No hay más ciego que el que no quiere ver. Ni más sordo que el que no quiere oír. Almassora obtuvo el sábado los resultados más destacados del improvisado laboratorio de bravura en el que se había convertido su Vila desde hace una semana. La cría de bravo es pura ciencia y, como tal, no está exenta de fracasos, aquello de ensayo-error, en la búsqueda del éxito.

La genética tuvo peso en la elección del hierro de Torres Gallego para el encierro de octubre. Sin embargo, Aficionats al Bou se dejaron llevar por su intuición para "indultar" a "Malavía" hasta mayo frente a sus hermanos. Más de cinco meses esperó el número 17 para demostrarles que habían tenido buen ojo. Salió con tantas ganas de hacerlo que algunos pensaron que estaba huyendo. ¡Lejos de eso! El de Torres Gallego se centró en La Picaora y allí se arrancó de largo y con nobleza a los quiebros de Patricio e Ismael, siguiendo también en el mismo emplazamiento a los aficionados hasta barrotes. "Malavía" realizó una lidia completa, tuvo movilidad y marcó terreno en la plaza Mayor y también en La Picaora, embistiendo con ganas cuando se le citaba.

No sonó a fado la exhibición del segundo, a pesar de su procedencia portuguesa. El Palha de la ACT Aficionades Taurines fue digno descendiente de la filosofía que defiende la casa ganadera: la alquimia de la bravura. "Espejito", marcado con el número 45 y con sangre Baltasar Ibán, demostró casta desde su encuentro sobre la arena con Rafa. Basó la mayor parte de su actuación en la plaza de La Picaora, donde fue codicioso rematando en los cadafals. Se hizo respetar durante su lidia, en la que pidió más pelea de la que le dieron. Se fue "vivo" a corrales, sin tan siquiera abrir la boca, pero con la convicción de haber pasado la prueba.

Menos cualidades desarrolló "Artista", que cerró las exhibiciones vespertinas de la presente edición de Santa Quiteria, en el tiempo que duró su experimentación a pie de campo. El Sánchez Ybargüen de las peñas La Tribu, El Roser y El Arte recorrió un recinto asestado de público después de que Richard lo templara de salida.

Almassora volverá a instalar su particular laboratorio de bravura allá por el mes de mayo. Y de nuevo cada exhibición será el resultado de la ciencia pero también, en gran medida, de la suerte. Lo demás, a gusto del respetable. Y para gustos, colores.



* La noticia en el Periódico Mediterráneo:



No hay comentarios: