martes, 14 de julio de 2015

Crónica encierro Miura San Fermín 2015: Un adiós con prisas



Por Patricia Rodríguez
Foto: EFE (Villar López)


Sabían que eran unos privilegiados. No todos pueden presumir de ser sevillanos y estar afincados, además, en terrenos de Zahariche. Sabían también que más de 300 de sus antepasados habían terminado sus días en Pamplona, pero no que ellos íban a formar parte de los tres siglos de historia que atesora allí su hierro. Ni que lo harían rompiendo un récord al realizar el recorrido en 2'05".

La capital Navarra ha amanecido hoy con el mismo miedo que las siete madrugadas anteriores, pero con el adiós en mente y boca. Con la despedida de los que sólo estaban de paso. Aunque lo sintieran todo como propio. Los de Miura también olían a final. Al del ciclo de una vida que culmina con la gloria al anunciarse en la Feria del Toro. "Que sea un horita corta", han dicho los niños mimados de Eduardo y Antonio preocupados por la vuelta a casa de los mozos. 

Y mientras los seis miuras planeaban sobre plano cómo recorrer los 875 metros, se repetían los rituales de cada mañana. Quizá más pausados, más especiales. Como suele ser todo cuando se es consciente de que va a ser la última vez. El montaje de la hornacina, los estiramientos, los cánticos y los deseos de suerte. Siempre necesarios. El cohete.

A las 8.00 horas se ha abierto el portón de corrales y ha salido la manada conjuntada hacia la Cuesta de Santo Domingo, cuatro por delante y dos por detrás pero todos arropados por los cabestros. A su paso por la casa Consistorial y la calle Mercaderes han mantenido la misma tónica, mientras un toro buscaba la cabeza. Ni tan siquiera han chocado en la curva siguiendo a esos mozos con chaqueta que cada año los veneran.

La noticia de que los miuras seguían de compadreo a su entrada a la kalea Estafeta corría tan rápido como ellos por los adoquines. "Hoy vamo to junto a la plasa", habían acordado en corrales de forma silenciosa. Desaparecía así el temor a un toro suelto en una carrera frenética con los toros bien organizados en grupos de dos y carreras antológicas por el centro de la calle. La torada se ha estirado hacia Telefónica, dónde se han vivido momentos de apuro en la parte izquierda del vallado, y se ha vuelto a hermanar ya en el centro del ruedo para entrar a chiqueros. En un adiós con prisas, aunque vuelvan esta tarde a pisarlo.

Para los corredores, sin embargo, no han sido los últimos metros que harán hoy. Los multiplicarán en carretera en el camino de vuelta a casa. Los de Miura no han querido retrasarles el viaje, tanto que no han dejado ningún herido por asta, tan sólo algún contusionado. Con la cabeza baja, los de pantalón blanco les han dado las gracias tras caminar por última vez los adoquines de Estafeta en dirección contraria. Volverán. A ellos no les gustan las despedidas.

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