miércoles, 8 de julio de 2015

Crónica encierro El Tajo y La Reina San Fermín: Tiempo al tiempo


Por Patricia Rodríguez
Foto: EFE


Volvieron a encontrarse. Nunca es tarde. Aunque hayan pasado 27 años desde que Joselito, el verdadero con permiso de "El Gallo", debutara en la Feria del Toro y se despidiera de ella. El tiempo es relativo, ya saben. Esperaba Pamplona con los brazos abiertos y el corazón encogido al maestro, hoy ya sin luces. Todo en orden siendo las 8.00 horas de un 8 de julio.

Aquel 9 de julio del 88 estaba en la memoria de pocos. Y si lo estaba, apostaron por aquello de que "el tiempo lo cura todo" y que ya no tenían cabida los reproches en los 875 metros de recorrido. Debutaba de nuevo Joselito, sí. Pero como ganadero. Una oportunidad, en otra faceta, de la Casa de la Misericordia para reconciliarse con la afición pamplonica. 

Se echaron a las calles los seis toros de El Tajo y La Reina. Y sin precedentes, los corredores se acogían a su procedencia: Juan Pedro Domecq y Núñez. Por aquello de no ir a ciegas. Salió compacta la manada de corrales. Les había advertido José Miguel: "No me la liéis en el encierro que en Pamplona me miran de reojo". Y obedientes, Campesino, Envilecido, Alabastro, Estanquero, Musulmán y Valiente, mantuvieron la posición por toda la cuesta de Santo Domingo, en la que sólo un día antes se vivieron momentos de angustia.

Se puso por delante uno a su paso por el Ayuntamiento y en la calle Mercaderes, dónde dos ejemplares le perdonaron la vida a un mozo. "Tengo que ser bueno", se repetía en sus adentros el morlaco. Con dichos pensamientos en la cabeza, la torada llegó a la curva de Estafeta, en la que el resbalón de uno de los toros, reunió de nuevo al grupo que enfiló la calle hermético para desconsuelo de los corredores. 

Lo intentaron los más experimentados, que tuvieron que hacer frente, además, al tranco feroz de los seis astados, que entraron en chiqueros cuando el cronómetro marcaba 2' 12". Casi batiendo un récord de tiempo en el histórico de carreras sanfermineras. Sólo por un segundo. ¡Qué importante es el tiempo! Por poco estuvieron a punto de recibir la injusta reprimenda del ganadero al conocerse una cogida entre callejón y plaza. Y en esas que, paradojas, levantó la mano el cabestro -según informan fuentes de www.sanfermin.com el australiano herido recibió 2 puntazos del manso-.

Esta tarde el José Miguel Arroyo ganadero y sus pupilos de El Tajo y La Reina volverán a pisar la arena del coso. Un reencuentro que se desea tan dulce como aquel trozo de melón que, amargamente, separó a Joselito de Pamplona. ¡Suerte, maestro!


PARTE DE HERIDOS: Un herido por asta de toro



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