miércoles, 20 de mayo de 2015

Crónica bous martes 19 Almassora: Calados de bravura



Informa: Patricia Rodríguez


Hay cosas que se ven venir. Los componentes de las peñas El Trasto y El Comboi no se preocuparon ni de mirar las previsiones meteorológicas del martes 19 tras el sorteo de los toros de Santa Quiteria. Y es que cuando a uno le toca compartir cartel con la peña El Caragol firma un riesgo no escrito: el de aceptar una tarde pasada por agua. Ayer, como manda la tradición local, Almassora tuvo toros bajo la lluvia. Lo que nadie sabía con certeza es que con ella iba a surgir la ansiada bravura. 

Se mojaron hasta las vacas de Germán Vidal, que ayer tomaron parte en la entrada y prueba matinal. Las primeras gotas amenazaron de nuevo alrededor de las 18.00 horas, con el Javier Molina de los 'trastos' a punto de salir de chiqueros. No hubo flores para "Floreado" tras la salida, en la que lo templó Borja Gimeno con la camiseta morada. En las calles no dejó ni rastro de maldad.

Esa emoción tan esperada como inesperada que buscan los aficionados apareció con el segundo. Y más lluvia. El Caragol exhibió un ejemplar de José Luis Pereda, número 61, que hizo olvidar que en cartel tenían anunciado otro de El Torreón. A "Torero" se le vieron cualidades desde que Raulillo lo recibió en la plaza Mayor. Ya en La Picaora repitió al quiebro, como a los tres que le ejecutó Patricio hasta que dijo "basta", y remató. Más difícil lo tuvo para ratificarse en las resbaladizas calles del casco antiguo. Julián Marín firmó con él uno de los últimos quiebros con el compás abierto. 

Pero a esas horas a pocos les importaba ir calados hasta los huesos. Había otro Pereda preparado en corrales y soñar es gratis. Resultó tan complicado identificar a Palacios, cubierto con el chubasquero de la peña San Fermín, como a él librarse del astado de la peña El Comboi, que lo apretó a la salida de las rodadas de recibo, persiguiéndolo hasta barrotes. El número 64 tomó como feudo La Picaora para firmar una gran actuación en la que se arrancó de largo al quiebro, de punta a punta de plaza incluso, y siguió con ganas a los 'rodaors' en las rodadas. Casi imposible contabilizar las suertes que le ejecutaron en sus 20 minutos sobre la arena. Sin embargo, "Tullido" no bajó el nivel hasta alcanzar los 45 minutos de exhibición, en los que pasó por la calle San Vicente y volvió al cara a cara en la plaza Mayor. Fue encerrado bajo una fuerte ovación y la boca cerrada. El único lamento que se oyó debajo de los 'cadafals' es que el animal no iba a ser embolado. ¡Ay si todo se viera venir!



La noticia en el Periódico Mediterráneo:




No hay comentarios: