lunes, 18 de mayo de 2015

Crónica bous domingo 17 Almassora: Arte en busca de suerte



Informa: Patricia Rodríguez
Fotos: www.elperiodicomediterraneo.com


Almassora miraba de reojo ayer a Sevilla. No es que le tenga envidia el municipio del Millars a la ciudad del Guadalquivir. Aunque, dicho sea de paso, puede que también. Ya saben, "la ciudad más bonita del mundo" en palabras de Antonio Gala. Más bien en un gesto de cariño hacia el novillero que ayer desplegaba por primera vez el capote en La Maestranza. Su novillero, Varea. 

No hubo capotes en la segunda tarde taurina de Santa Quiteria 2015, aunque la ACT Aficionades Taurines d'Almassora pusiera el fucsia y el amarillo sobre la arena. En cartel tres de Gerardo Ortega del encierro que eran un poco de todos los patrocinadores y un mucho de cada uno. Tarde en que la suerte se encargó de hacer las combinaciones. Sacaron las 'Aficionades' el papelito de "Ganchero", el número 45 de la corrida adquirida. Y él salió a las 18.00 horas de la puerta pequeña cuando en los tendidos de Sevilla ocupaban sus localidades.

Dos plazas de primera en las que Almassora repartía su suerte. Que, como el arte, no se compra. Se tiene. Para arte el de Borja y suerte la del primer Gerardo de tenerlo enfrente. Se lo hizo bonito el de la peña El Trasto en la plaza Mayor, en una salida en la que le salieron más novios al de Aficionades, que demostró nobleza al embroque. Pisó más asfalto que arena en los 20 minutos de reloj que duró su exhibición, demasiado al situarse en la parte baja de la calle San Vicente.

A punto estaba de romper el paseíllo sobre el albero, cuando de Ca la Vila salió "Valiente", marcado con el número 9. Un adjetivo que no describe la actuación del astado que en esta edición representó a la peña El Porrat. Se puso Richard frente a la puerta para dar inicio a una exhibición deslucida en los primeros compases y que tomó algo de forma en las calles. Se resistió durante media hora a entrar en corrales. Tampoco se lo puso fácil a Palacios "Clarinero", el que cerraba tarde de la mano del Ayuntamiento y la ACT La Picaora, a quien de nuevo recibió Richard. Corrió y corrió por la Vila hasta que paró en el portal, donde lo rodaron. Echaban el cerrojo Almassora y Sevilla. Y allí quedaba guardado el arte. Ya volverá la suerte. 

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