jueves, 1 de noviembre de 2012

Crónica tercer encierro Fira d’Onda 2012: La carrera más importante es la de la vida



Información y foto: Patricia Rodríguez

El sábado la tragedia nos hizo recordar, de la peor manera posible, que la carrera más importante siempre es la de la vida. Tras el tercer y último encierro de la Fira d’Onda no hubo momento para comentar las gestas de los mozos por que, a esas horas, ya sólo importaba la que le tocaba librar a un compañero fuera de los límites del vallado.

Onda cerraba el portón que abrió Almassora allá por el mes de mayo con los primeros estiramientos de la temporada en la calle Mayor. Ejercicios que los corredores repetían el sábado a espaldas de los cadafals de El Plà minutos antes de que las carcasas dieran la orden de salida a los seis ejemplares de Aldeaquemada y Castiblanco –financiados por el Consell de Festes- que aguardaban en los corrales del portal de San Pedro.

Poco después de las 12.00 horas la manada recorría, con la única compañía que la de los pastores, los primeros metros de la estrecha calle San Pedro para aparecer hermanados en la zona de cadafals de La Safona, dónde uno de los toros se descolgó por la parte derecha del vial respondiendo a las llamadas de los (mal)aficionados.

El peligro se hizo patente en las calles San Miquel y del Carmen a medida que la torada se fue disgregando hasta llegar a la curva de la calle Cervantes, en la que entraron de forma independiente. Allí les esperaban los ‘fijos’ del mundo del encierro dispuestos a poner su sello en la última carrera que avanzaba por Ecce-Homo a un ritmo de vértigo.

Sin embargo, las piernas y la respiración se pararon en seco cuando, poco antes de la entrada a El Plà, tuvo lugar una aparatosa cogida a la que precedió el volteretón de otro aficionado local. Con los toros en dirección al Raval de Sant Josep, las zancadas de los corredores se dirigían entonces en busca de unas manos divinas que atendieran al corredor de la Pirula, cuya camiseta azul le ha dado tantas veces la cara al toro.

La ambición por tocar la gloria pasaba a un segundo plano, al igual que la entrada de la manada en el callejón de Arsis, que se hizo efectiva cerca de 2’50” después de la salida. Inmerso en la carrera de la vida, Juan Luis Marín tiene otra pendiente sobre el asfalto a la que pondrá día, hora y lugar su recuperación de las dos cornadas. Su hueco seguirá reservado en La Estafeta. Su calle, la de los suyos. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. La vida también.

#FUERZAJUANLU


1 comentario:

gustavo (chopo) dijo...

Es una lastima que en un pueblo con tremenda afición taurina como es Onda,y con la gran cantidad de aficionados que atrae de toda la provincia,comunidad valenciana y otros puntos de España no presten mas atención al tema de la seguridad de los participantes. Bajo mi punto de vista creo que costaría muy poco repartir unas simples camillas por el recinto y facilitar el acceso a la enfermería, son dos "peros" que pondría yo a la fira d'onda, por suerte Marín esta mucho mejor y seguro que muy pronto lo veremos en plenas facultades en la cara de algún toro como nos tiene acostumbrados