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Juanjo Herrero templando al primer cerril del 2016. |
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Vecinos de Veo subiendo el cajón a la plaza. |
Informa: Patricia Rodríguez
Cuidamos aquello que queremos. Esa,
al menos, es la teoría. Se la sabían a rajatabla en Veo el sábado. El lugar en
el que todo empieza y el día en el que todo continúa taurinamente hablando. En
plena Serra d’Espadá, y la misma fecha en que lo hacía Altura, abría temporada
Castellón y se exhibía el primer cerril del año en la provincia. Demasiada
responsabilidad para dejar la jornada en manos del destino. No quedaba otra que
aplicarla.
Difícil, por no decir imposible,
controlar el clima y más a principios del mes de enero. Pero lo cierto es que fueron subiendo las
temperaturas al tiempo que el ganado de Jaime Zorrilla desembarcaba en el recinto
taurino directo del camión. Eran las 13.00 horas y comenzaban los festejos taurinos con la entrada y prueba de reses, que divirtieron a los aficionados.
A falta de la declaración BIC de los "bous al carrer", Veo quedó blindada a
prueba de agentes externos llegada la tarde. Acción, reacción. Ya saben. A los numerosos vehículos que buscaban
aparcamiento alrededor de las 16.30 horas se sumaron varias patrullas de la
Guardia Civil y de la Policía Nacional. Blindaje literal a los festejos taurinos en
una jornada que, por ser la primera del año, lleva consigo la protección simbólica de la fiesta. Así
salió a las calles la primera vaca de Zorrilla.
Las primeras rodadas del año sobre los adoquines se simultaneaban con el reencuentro de los aficionados en las talanqueras, abarrotadas al igual que balcones y ventanas. Un grito callado de #SíAlsBousAlCarrer que tomó forma de aplausos cuando, cerca de las 17.00 horas, el cajón con el toro cerril llegó a la plaza arrastrado por los vecinos de la población. Se abrió el portón y salió el ejemplar de Javier Molina de cara a la iglesia, no sin antes embestir en la estructura metálica de la fachada del bar y dar un susto a un aficionado al que rasgó el pantalón. Sin embargo, el encargado de templarlo fue Juanjo
Herrero a la rodada.
“Ladino”, marcado con el número
46 y el guarismo 9, suplió las carencias de su presentación con su
comportamiento. Remató y entró a las múltiples rodadas con nobleza pero sin permitir errores a los rodadores. Si bueno
fue el cerril en sus poco más de 20 minutos de exhibición, no lo fue menos el corro del ganadero de Eslida. Tanto que algunas vacas fueron encerradas bajo la ovación del respetable. Un merecido reconocimiento
que también recibieron los rodadores que las trabajaron incansables, destacando la torería de Dani Martínez,
de Onda, que estuvo cumbre mañana y tarde.
El orden deseado y buscado se mantuvo llegada la noche, en la que bajaron las temperaturas y también el número de asistentes a las emboladas programadas. Con la plaza llena, eso sí, a las 22.30 horas se colocó el pilón y acto seguido se realizó la embolada de un toro de ganado, a cargo de la Cuadrilla de Emboladores La Aldea, que tuvo movilidad y ofreció buen juego. El desencierro del ganado concluyó la jornada al no poder embolarse el cerril tras sufrir una lesión dentro del corro.
Un golpe de mala suerte que no impidió a Veo cumplir con la misión encomendada por las generaciones anteriores. Una consigna, la de cuidar aquello que se quiere, por la que seguirán luchando año tras año. Lo que el toro ha unido, que no lo separe el hombre.
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