martes, 12 de julio de 2016

Crónica encierro Victoriano del Río San Fermín 2016: Carreras sin faustos


Informa: Patricia Rodríguez
Foto: Diario de Navarra


Padilla se ha dado un baño de masas. El torero jerezano ha repetido esta mañana el ritual clásico de los últimos encierros, el de hacer el recorrido junto a los pastores en esos minutos previos. Y dejarse querer por las masas. Entre la plaza de toros y la Estafeta. Un fenómeno fan propio de estrellas del rock que, después de los 2’13” de carrera, se han merecido algunos corredores. Los que se mueven entre el anonimato que pide el encierro y el estrellato al que obliga la televisión.

No hay atuendo blanco que haga invisible a nadie situado a escasos milímetros del toro. En su función de guía. Los victorianos han puesto en bandeja coger hueco por su colocación. Casi un imposible, sin embargo, por la alta velocidad en carrera. ¡No lo iban a poner tan fácil! Y es que los de astados de Guadalix de la Sierra hacen gala cada ‘sanfermines’ de los resultados de sus entrenamientos en los 875 metros de recorrido.

La manada ha salido con dos toros arropados por los cabestros por delante y cuatro por detrás. Poco después la condición de atletas de los ‘victorianos’ ha quedado patente al ir ganando terreno en la Cuesta de Santo Domingo. El burraco ha tomado la delantera y ha marcado el ritmo de vuelo en el sexto encierro de San Fermín.

Colocados en fila india han aparecido por Mercaderes para tomar la curva con buenas maneras. Ha sido en Estafeta donde, perfectamente organizados por la parte izquierda del vial, han ido limpiando el terreno con gran nobleza. Como si su objetivo fuera más el de llegar a la meta cuál Usain Bolt que el dar signos de bravo. La torada estirada y de dos en dos se ha encontrado con corredores que han podido aguantarles el ritmo. Carreras para aplaudir, ovacionar e indultar. Y más, si cabe.


El único incidente se ha registrado en el tramo vallado de Telefónica, cuando un toro ha caído y un mozo se ha chocado con él; sin embargo, se ha incorporado prácticamente de inmediato a la carrera con el objetivo de darle una buena marca a Don Victoriano. Y así se ha cerrado el portón de chiqueros a los 2’13”. Y los corredores deshacían el camino corrido al paso. Sin aplausos, satisfacciones, ni indultos, pero sí con la satisfacción interior. Eso es lo que queda.


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