lunes, 11 de julio de 2016

Crónica encierro Jandilla San Fermín 2016: Un minuto de cuidados


Informa: Patricia Rodríguez
Foto: Diario de Navarra

Dice un amigo mío que las amistades no desaparecen. Y yo no me canso de replicarle lo contrario. Porque las amistades, como cualquier tipo de relación, hay que cuidarlas. Los mozos han cuidado esta mañana a los dos ‘jandillas’ caídos en los últimos metros del recorrido. Paradójico. Pero, de no ser así, el resultado podría haber tenido tintes trágicos. Y por estadísticas, se contaba con la tragedia en el quinto encierro de San Fermín.

En carrera el toro es el enemigo pero también el motivo. Una especie de amor-odio que, un día más, ha comenzado a las 8.00 horas, tras los tres cánticos al patrón. Levítico, Fenicio, Coquinero, Decana, Lavandera e Impedida salieron apretados por los primeros metros de la Cuesta de Santo Domingo. Poco después, un toro de Jandilla de pelaje castaño ha tomado la delantera, llevándose a un mozo por delante.

La manada ha vuelto a agruparse en Mercaderes, en dos grupos de tres, para entrar en Estafeta sin tan siquiera tocar la famosa curva. La menor afluencia de público no ha aminorado, sin embargo, las peleas en primera línea de carrera, donde suelen intentar coger toro los corredores habituales.

Las buenas sensaciones de los toros de la estrella se han truncado en la entrada a la curva de Telefónica, cuando dos han caído en la parte derecha del vallado. Dos ‘jandillas’ descolgados solo avecinaba malos presagios. La posibilidad de que se repitieran escenas de comparecencias pasadas. Sin embargo, ha predominado la cordura. Quizá por producirse un lunes. Quizá por la suerte de que haya alguien que apueste por nosotros.

El negro, que se ha levantado por su cuenta, ha vuelto a caer en el mismo callejón de entrada al tropezar con un pequeño montón de corredores. Lo han podido levantar y ha entrado a la plaza, mientras en el primer punto, los corredores han ayudado a ponerse en pie al castaño. Buena labor que ha evitado que se produjeran incidentes. Un minuto después de que la manada entrara en chiqueros lo ha hecho el último toro, a los 3’04”.

Un tiempo invertido en cuidados, en hacer las cosas bien. Porque, insisto, hay que cuidar lo que tenemos si queremos mantenerlo. O, de lo contrario, solo nos quedará lamentarnos.

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