viernes, 26 de diciembre de 2014

Artículo Anuario Bou per la Vila 2014: "El 'bou' (se) vende"

Portada Anuario Bou per la Vila 2014.


Por Patricia Rodríguez


"El primer paso de la ignorancia es presumir de saber". Presumía no hace mucho el periodista Zabala de la Serna de tener la clave para salvar el toreo. La idea, apoyándose en una teoría de André Viard, es la de marcar las distancias entre las corridas de toros y los festejos populares para que éstos últimos no afecten a los primeros. 

Lamentaba el cronista taurino que el mensaje mediático 'anti' consiste en meterlo todo en el mismo saco y de ahí el miedo a una escalada prohibicionista. Precisamente lo que él hacía en un artículo* titulado "El toro de fuego" en el que no había más distinciones dentro de esta modalidad que el estar ilustrado con una foto del 'Toro Júbilo' de Medinaceli. Y en el que, por cierto, sí citaba directamente al 'Toro de la Vega'.

Ese meter todo en el saco de "ciertos y abominables festejos populares", por desconocimiento o para sumar reclutas a su batalla, desencadenó la propuesta de algunos aficionados de la Comunitat de mostrarle 'in situ' el "bou embolat". Una invitación que, doy por hecho, declinará Zabala, quién se refiere a los "bous al carrer" como casa de adopción de toros descastados o destartalados. La hemeroteca (y el Google) no mienten. 

Se lo rebatiría José Luis Algora, representante de Partido de Resina, que públicamente reconoció el esfuerzo de comisiones y peñas de Castellón para exhibir ejemplares de primera en sus calles y dio fe de su tirón. "El festejo popular es el que más gente mueve. Más que ninguna corrida de figuras en ninguna plaza". Separar al toreo de sus raíces tiene tan poco sentido como provocar una 'Guerra Civil' entre taurinos. Las consecuencias no pueden ser menos trágicas que las de cualquier conflicto armado.  

Porque las palabras, a veces, duelen tanto o más que las armas. Dar ideas a los antitaurinos en un sector carente de unión y de apoyos tibios es como darle un cuchillo a un psicópata. Antes que la sangre llegue al río, ya se está impulsando un Plan de Fomento y Protección de los Festejos Taurinos a nivel nacional que, en uno de sus puntos, contempla transmitir los valores culturales, socioeconómicos, filosóficos, tradicionales e históricos de la tauromaquia a través de la comunicación. 

Nos sobran tantos motivos como argumentos para defender los "bous al carrer" más allá de la pura tradición, que no convence. Cerca de 8.000 festejos celebrados en 2014 que se traducen en importantes ingresos económicos -46 millones directos en 2013- y un nuevo tipo de turismo aún por explotar. Tenemos un buen producto, con una marca propia y tan sólo la tarea pendiente de (saber) venderlo. La mejor defensa es un buen ataque. 


*Artículo "El Toro de Fuego": 

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