miércoles, 21 de marzo de 2012

Crónica Concurso de Recortes de Valencia: "La espera de la tercera corona"







Informa: Patricia Rodríguez

Fotos: Viza


El refranero español debería estar recomendado como libro de cabecera. Si no hay un dicho válido para tal situación o cuál vivencia es porque ésta no existe. Eso es así. Pensando en lo sucedido en el Concurso Nacional de Recortes de Fallas me vienen a la cabeza dos refranes: “Lo bueno se hace esperar” y “El que espera desespera”. Y es que los dos se darían cómo válidos si tuviéramos que marcar la respuesta correcta en un examen de test respecto a lo vivido en la mañana dominical en la plaza de toros de Valencia.


Dos años hizo esperar Ramón Bellver ‘El Blanco’ a la afición valenciana, la suya, para volver a verle torear a cuerpo limpio, aunque fuera con motivo de su despedida. Fue con el primer toro de la mañana, un Hato Blanco al que sorteó sus nobles embestidas tirando de repertorio: recorte, reverso, cambiado y quiebro rodilla en tierra. A la fiesta se sumó César Palacios, que también se cortó la coleta hace justo un año, con un alimón en los medios. Tras la faena, no hicieron falta pañuelos blancos ni autoridad que hiciera uso de los suyos para que el torero de Massamagrell saliera a hombros por la puerta grande, emocionado y emocionando.


Los hombres de blanco, los mismos que 45 minutos antes le habían hecho el paseíllo al maestro, le hacían la reverencia a otra leyenda de la tauromaquia, Partido de Resina. No en vano, era la primera vez que el hierro lidiaba una corrida completa en un espectáculo de estas características.


El honor de codearse en el ruedo con el primero de los ilustres vecinos de Villamanrique fue ‘Gusy’, que lo saludó con un recorte. Tras él, cumplieron con el formalismo Pau, Josema y Panchito, con la intención de agradar. Sin embargo, ‘Pulserito’ se limitó a responder a sus cites sin emplearse en el momento del embroque, lo que desmereció la ejecución de las suertes, entre las que cabe destacar el tirabuzón que ‘Panchito’ rubricó con un quiebro antes de devolver el animal a chiqueros.


Mayor complicidad con la causa mostró el segundo cárdeno de la mañana, que dio la cara a los recortadores y transmitió al graderío, lleno hasta la bandera. De nota y para anotar fue el quebrazo de rodillas de Rubén Sánchez en su segunda ronda, si bien no cabe menospreciar los dos cortes con los que completó su actuación. La misma suerte en la que Toni Ojeda sobresalió en su debut en el coso de la calle Xátiva a base de ajustar ante el de José Luis Algora, atento desde un burladero. Sergio ‘Torolo’ dobló riñones y ‘Motoro’ hizo lo propio con los quiebros.


A ‘Potito’, el tercero de la corrida, le daba igual que estuviera el jefe que el mismo rey de España. Peligroso a la par que reservón se hizo de rogar al cite de Tano, Ximo, Álex Losada y Sergio Delgado a los que sólo les concedió una ronda y aún gracias. Porque el antisistema de los antiguo pabloromeros tenía más mala leche que otra cosa, y si a los recortadores les hacía hilo tras el encuentro, a los espectadores les llegó a desesperar ante su negativa de volver a chiqueros. Un parón que restó puntos a la competición y aficionados en los tendidos.


Pasados más de 15 minutos de la una del mediodía salía “Joyero” con los del sol a punto de la insolación. Temperatura que aún subió varios grados con el recital de quiebros de rodillas ofrecido al respetable por Hugo Herrera, Juanjo de Moncada y Josua Pacheco, que sumó a la suerte la dificultad de ponerse una tela negra cubriendo su cabeza. Ander García, por su parte, prefirió el recorte.


Espectacularidad también con el quinto, que tuvo el honor de escuchar la mascletà de la víspera de San José en la última ronda. Sorteó su primera embestida ‘Conra’ con un quebrazo de rodillas, como los que le llevaron al pódium en Castellón una semana antes; Alejandro Lázaro probó suerte con un quiebro sentado en una silla de espaldas que calculó a través de un espejo; Juanan buscó al animal, que estaba en tablas, para provocar su arrancada y realizarle un mortal; mientras que Fagaïs cerró la última ronda con un salto a pies juntos.


Y mientras algunos se empeñaban en pedir la ola, otros, con el estómago más que vacío después de 3 horas de espectáculo, lo único que querían pedir era el menú de la comida. Consumidos por la espera, el respetable se tragó los ingredientes con los que Panchito, Ojeda, Sergio Delgado, Hugo Herrera y Juanan emplataron una final en la que se echaron de menos los condimentos de Rubén Sánchez y ‘Conra’.


El de Chinchón se impuso ante el sexto Partido de Resina y se quitó el mal gusto de las rondas clasificatorias con un viajazo que, a la postre, le concedió su tercera corona en un certamen fallero. También tirando de recortes se ganó Ojeda la segunda posición; seguido de Hugo Herrera, con sus quiebros de rodillas; Juanan, que esta vez no deleitó al público con su variedad de saltos; y Panchito, del que cabe destacar el mortal, y que también fue galardonado con el Mejor Salto. Por otra parte, el detalle artístico Ramón Bellver ‘El Blanco’ fue para Alejandro Lázaro.


Con el reloj del coso descontando minutos para formar un ángulo de 90º, los recortadores alzaban sus trofeos, tan preciados a esas horas como unas buenas costillas o, en su defecto, un bocadillo de jamón, que estamos en crisis. “Toda espera tiene su recompensa”. Al menos, eso diría el refranero español.




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