lunes, 7 de julio de 2014

Crónica encierro de Torrestrella San Fermín 2014: Miedo al miedo

La manada a su paso por Santo Domingo.


Por Patricia Rodríguez
Foto: EFE


Nos habían metido el miedo en el cuerpo. O ya lo teníamos dentro. En la madrugada de cada 7 de julio las mariposas compiten con los gatos en el estómago de los que notan los adoquines en las suelas de sus zapatillas. También de quiénes los sienten pisando no más que los azulejos del pasillo de su casa. De esos amaneceres aún quedan siete más este año. ¡Aviso!

El 13, además, se colaba en la mente. Y la fiesta del miedo se forjaba en los adentros mientras los de Torrestrella aguardaban en los corrales. Ajenos o no al número de participaciones en San Fermín, lo cierto es que los toros gaditanos fueron pasto de la superstición. Y si las cifras de la inclusión de la ganadería bailaban según el medio de información, también bailó el número de astados por la lesión de uno de ellos en el ‘encierrillo’. Tan solo cinco se abrieron paso tras la apertura del portón. Eran las 8.00 horas.

Enfilaba la manada la cuesta de Santo Domingo a su paso por la hornacina del patrón en su onomástica. Pero no por eso iban a darle una tregua y ya en ese primer tramo se le vieron las malas artes al animal que lideraba, tirando violentos derrotes a la derecha del vial. Del mismo modo, pero con menos descaro, actuaba su hermano por la izquierda mientras San Fermín iba desplegando el capotillo en jornada festiva. ¡A mandar!

La torada siguió estirada pero compacta por el Ayuntamiento y la calle Mercaderes pero se partió en la curva, ya en terrenos de Estafeta. Fue ese uno de los momentos con más caos de la carrera, con la caída de dos astados y varios mozos arrollados. Venían a la mente los malos augurios, mezclados con el bullicio de la carrera y los gritos de los espectadores, que continuaron hasta la plaza al igual que los cinco toros. 

Aumentó la peligrosidad pero también las posibilidades de coger toro con un encierro totalmente diferente, con dos agrupados en cabeza, uno arropado por los cabestros y otros dos cerrando la comitiva. Así llegaron a Telefónica y tomaron el callejón, en el que se registró la caída de otro de los ejemplares sin que el traspiés pasara a mayores ni impidiera cerrar la puerta de chiqueros a los 2' 25". 

El miedo se tomaba un descanso mientras las mariposas y los gatos, los mismos que peleaban en las entrañas a primera hora, compartían plácidamente almuerzo. Una calma tensa que tan solo durará hasta mañana con otra ganadería y otras estadísticas en las que quizá no haya ni 13. O sí. Miedo al miedo.



*PARTE DE HERIDOS DE CRUZ ROJA: 37 atenciones en el encierro, una de ellas por asta de toro en el la Cuesta de Santo Domingo




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