miércoles, 9 de septiembre de 2015

Crónica 7 de Setembre Puçol 2015: Hasta que se demuestre lo contrario

Per historia, per tradició, per cultura, per passió...

Salida del Torrestrella que abrió tarde.

Momentos complicados detrás de los cajones.

El Lagunajanda embistiendo a la muleta improvisada de Majete.

Yuno y Jamargo recibieron al tercero, de Luis Algarra.

El cuarto, de El Ventorrillo, en busca de Carlos Alonso.


Informa: Patricia Rodríguez
Fotos: Ajuntament de Puçol


Acusamos al tiempo de antitaurino. Así, sin tener en cuenta la presunción de inocencia. Se lo había ganado a pulso cuando pasado el mediodía de un 'setdesetembre' le dio por llover a mares. La acusación puede sonar desproporcionada antes de aclarar que la fecha compartía escenario con Puçol. Y eso, además de día grande significa 'dia de bou'. Seguro que ahora más de uno piensa que el tiempo se lo merecía. ¡Antitaurino!

Y así pasaron las horas. Entre agua a cántaros y maldiciones. Entre súplicas y alguna que otra oración a la Mare de Déu al Peu de la Creu, cuya imagen lucía la Comissió del Set de Setembre en sus camisetas. Recordando que, para más inri, los "bous al carrer" de Sant Joan ya estuvieron en manos de la meteorología como si de un títere se tratara una fiesta con siglos de historia. La una, las dos, las tres, las cuatro... 

Se debió cansar el tiempo de que le pitaran los oídos. De tanto improperio y de tantas miradas al cielo de los aficionados. No sólo de los locales, también de aquellos foráneos dispuestos a desafiarlo para ver los cuatro toros anunciados en cartel: Torrestrella, Lagunajanda, Luis Algarra y El Ventorrillo. Y paró de llover. Le dimos un voto de confianza a la climatología mientras los cajones desfilaban por la calle Sant Joan y en la plaza se extendía la arena que pisarían los astados reseñados. Todo eso sin bajar la guardia.

Pero el karma, que no pasa ni una, nos devolvió el mal rollo creado con otra descarga a las 18.00 horas, cuando estaban programadas las desencajonadas. Poco o nada importaba ya el contratiempo en un recinto abarrotado. Con las peñas unidas alrededor de una pancarta y la lectura de un manifiesto a favor de la fiesta. Cuando la 'albà' de Fernando Ferrer "El Rallat" y su hijo Nando pusieron los pelos de punta al respetable. Cuando El Espejo y Santi recibieron a "Vidacorta" como fruto del trabajo de todo un año y de los que vendrán. Y la afición fue más fuerte que la lluvia, que los 'antis' y que el karma a medida que se fueron cerrando los paraguas, mientras el Torrestrella recorría las calles desatendiendo incluso a "El Blanco".

Un 'feo' a un referente de los "bous al carrer" como lo son también Edu, Nelet y Sarri en Puçol. Los tres 'rodaors' buscaron este año refugio y no porque tuvieran miedo de mojarse, sino obligados por gajes del oficio. Los volveremos a ver en el 'ruedo' como vimos a Tamarit con un miembro de la comisión esperando al Lagunajanda. Sin embargo, "Jabato" les dio plantón y optó por formar el lío tras los cajones. La Mare de Dèu que había estado todo el día atendiendo las plegarias, les echó el manto en una situación comprometida en la que también se vio envuelto "El Rallat". Marcado con el número 53 y guarismo 9, protagonizó buenos momentos sobre la arena y embistió al capote de Majete, que soñó con ser torero mantel va mantel viene.

Entre tanto malentendido aparecieron los claros alrededor de las 19:00 horas. Y como de bien nacidos es ser agradecidos, le hicimos guiños al de arriba. Algunos forzados para evitar los rayos de sol que a esas horas nos deslumbraban, la verdad. Salió con ganas el de Algarra, que mandó a Yuno y Pedro Jamargo a la izquierda del vial antes de chocar con la persiana de la farmacia. Pero "Humildoso" (N24-G0) resultó ser un caramelo, bondades que salieron a relucir con quiebros como el que le ejecutó Moreta. 

Menos oportunidades ofreció el de El Ventorrillo (N20-G0) desde salida, cuando Carlos Alonso y un aficionado se pusieron a puerta. Se paseó por el recorrido por el que también corretearon las vacas de El saliner -una de ellas embolada-, que cerraron la tarde. Entre amigos, alrededor de una mesa, como manda la tradición, fue momento de hacer un pequeño análisis de la jornada y nos dimos cuenta de que la lluvia no había aguado más que el asfalto. Ni encierro, ni sueltas vespertinas ni tan siquiera las emboladas que llegaron a partir de las 23.30 horas. Y entonces recordamos un derecho fundamental que a veces se nos olvida: "Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario". El tiempo, hasta entonces, será taurino.

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